Ms. Columpio
22/03/17

Conozco a muchos padres que asumen de entrada que el salón se convertirá, inevitablemente, en un campo de batalla. Una especie túnel a otra dimensión en el que conviven a su antojo camiones de bomberos, mandos de la tele, figuritas de cristal y la granja de los pin y pon.

Los hay que incluso han instalado la portería de fútbol entre el sofá y la mesa de comedor de modo que uno ya no sabe si está en el salón de casa o se ha teletransportado a la liga infantil. Cuando voy a una de esas casas, siempre tengo la misma duda. Le pido un té con limón y unas pastas o me vengo arriba y me zampo un perrito caliente y una cerveza mientras veo el partido.

Oigo a muchos padres quejarse de la falta de espacio. Pero no. Hay soluciones y ninguna de ellas pasa por comprarse una casa más grande.

Cuando tuvimos al heredero, le montamos una habitación contigua al salón que hace las veces de sala de ordenador y sala de juegos. Y ¿Sabes que? Debemos llevar un imán en los pantalones porque si vamos a la cocina, él se viene con el arsenal de la patrulla canina y si vamos al salón, aparece con los Mutant Buster y toda su tropa a la conquista del único espacio que tenemos para desconectar y ver una peli.

Nuestro hijo debe ser un ser raro porque viene detrás de nosotros a todas partes. Entonces, ¿Cómo conseguir que no vaya dejando trastos por el camino?

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Ms. Columpio
15/03/17

No he parado de reírme desde la primera a la última línea de este artículo. Reconozco que no conocía yo a Gaby Castellanos pero desde ahora soy muy muy fan. Eso sí que es una influencer y no lo que vemos por ahí…

Por favor, no dejéis de leerla, de seguirla y veréis el mundo de las redes sociales, el marketing  y la comunicación en general con ojos mucho más realistas.

Os veo muy interesados en el asunto de los bots así que aquí vengo con una segunda entrega. Este post es menos de aprender a detectar cuentas fraudulentas y más de comentar los riesgos a los que te enfrentas si decides comprar followers.

Y sí…. también de algunos casos flagrantes de compras de followers en IG

Ni por asomo te voy a explicar dónde puedes hacerlo pero digamos que los hay mejores y peores. Como en las pescadería vamos. Si ves que el pez tiene ojos a la virulé y cuenta con más babas que Patricio el de Bob esponja, mejor no compres ahí.

Puntualicemos. No compres ninguno.

Los más elaborados de esos bots son los que son capaces de seguir a personas en base a sus palabras clave o hashtags. De este modo, lo normal en una cuenta de fitnes es que siga perfiles relacionados con la misma temática (comida sana, deporte al aire libre, complementos alimenticios etc…) y no sinergias rarunas como esas egobloguers que parecen tener predilección por perfiles de adolescentes tuneros que viven en Pakistán y que han posteado dos veces en dos años.

Una de esas cuentas, es de lo más divertida. Resulta que parece ser que este chaval tiene unos cuantos seguidores de España y ha posteado una foto con sus colegas pakistaníes en una tienda de zapas de deporte y en la otra aparece de lo más divertido en una fiesta. La monda.

Si os apetece, echad un vistazo a este perfil.

¿Qué interés puede tener una “influencer” española en estos dos lechones?

Has acertado. Ninguno. Porque es un fake!!

Pero vamos a las “Influencer de qué” o “influencers de pacotilla”, como las llamo yo.

A ver, la influencia no es algo que se mida en una única variable. Si tienes 60.000 seguidores, que los disfrutes con salud, pero como alguien se entere de que la mitad son Fakes, pues adiós al sueño americano.

La influencia es algo más. Es interacción, como la que generan tus fans reales. Sus comentarios, sus aportaciones, sugerencias e incluso sus opiniones negativas u odiadores (a estos es muy fácil detectarlos y mandarlos a paseo) y un compendio de variables más amplias que, estudiadas en conjunto, nos pueden dar una idea más acertada del nivel de influencia de un perfil.

Por ejemplo, las menciones que genera ese perfil en otros ámbitos, el número de veces que se comparten sus contenidos o la conversión final. Es decir, la consecución del objetivo para el que se te ha contratado. Y todo esto no sirve de nada si después de cada colaboración o campaña en la que participan estas “Influencers de qué” no se miden los resultados obtenidos. Lo demás, KK.

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Ms. Columpio
14/03/17

Antes de nada, recomiendo leer el post de Tobegourmet porque ha supuesto una pequeña revolución entre muchos perfiles de Instagram. Y desde aquí le agradezco que me haya dado pie a escribir yo sobre este tema.

Hace mucho tiempo escribí este post (que no llegué a publicar por ser muy cobarde) y que hoy reedito y me decido al fin a publicar para explicar algo que, al parecer, mucha gente no sabía.

Que el 56 % del tráfico en internet lo generan los Bots.

Pero cuidado, no todos los bots son malos. Los buenos, son los que fueron creados para rastrear webs por ejemplo, o aquellos diseñados para hacer seguimiento de los datos de la web o redes sociales para investigar el comportamiento de los usuarios, por ejemplo.

¿Qué son los bots?

Los bots son robots, o arañas, crawlers, spiders o  como prefieras llamarlos por definirlo un poco de forma chusquera. Según la Wikipedia, un bot es un programa informático que imita el comportamiento humano. 

¿Para qué sirven?

Como todo en la vida, los bots sirven para cosas buenas y cosas malas.

Podemos decir que los bots se crearon para dotarlos de Inteligencia artificial de modo que esos robots hicieran cosas por los humanos imitando nuestro comportamiento. Hay bots dedicados a moderar conversaciones, a editar textos o a generar conversaciones en torno a diversos hashtags o palabras clave.

También están los “bots camorristas” que son los bots que se programan para dejar comentarios negativos en cuentas de la competencia y generar daño a una imagen de marca.

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