Olga López
28/04/14

Hola a tod@s!
Como ya viene siendo habitual, los lunes os proponemos un DIY facilito y barato para que perdáis el miedo a hacer cosas divertidas y originales que sean objetos útiles y a la vez decorativos. Pues bien, nos ponemos manos a la obra y os enseñamos a construir un reloj hecho de DM igual que el metro gigante que os enseñé aquí.

¿Vamos ya con el paso a paso?

Para construir nuestro reloj solo nos hará falta una tabla de DM de pequeño grosor y del tamaño elegido. En nuestro caso, lo hemos hecho aprovechando las medidas de un reloj que teníamos en casa y que no funcionaba el pobre desde hace años. De él hemos aprovechado las manecillas aunque las podéis comprar en una tienda de los chinos por ejemplo. El resto de materiales son: Pintura de diferentes tonos, cinta de carrocero, brochas y una plantilla para hacer los números.

Con este reloj estamos enseñándole a Héctor las horas y la disposición de los números en la esfera. Como no lleva cristal ni nada y las manecillas son simplemente plástico, él lo puede mover como quiera para aprender las horas.
Lo primero será cortar el círculo de nuestro reloj haciendo un agujero justo en el medio con la broca para poder introducir después la maquinaria. Marcamos el centro y de ahí, como si fuera una tarta, dividimos las partes que corresponden a las horas y las separamos ayudándonos con cinta de carrocero para luego pintar cada parte de un color.
El último paso será pintar los números con las horas y  colocar la maquinaria del reloj. En nuestro caso, nosotros hemos dividido más o menos el círculo atendiendo a las actividades que solemos realizar cada día. Por ejemplo, a las cuatro de la tarde es cuando Héctor suele dormir la siesta y a las 6 le toca la merienda. O teniendo en cuenta que a las ocho suele comenzar el desayuno y entre las seis y las ocho de la tarde jugamos. De este modo, ayudamos a los peques a interactuar con el reloj para que vayan aprendiendo a comprender los diferentes horarios.
Y hasta aquí el post hoy. Os adelanto que estamos preparando un post especial para los próximos días porque el 11 de mayo se va a producir un acontecimiento importante en varias ciudades españolas del que os hablaremos desde El Columpio así que, ¡no os lo perdáis!
Olga López
24/04/14

Hace ya tiempo que tenía ganas de hablaros de la forma tan curiosa que tienen los niños de dirigirse a los objetos cotidianos de la casa.
Desde hace algunos meses, Héctor, como cualquier niño de su edad, experimenta escuchando a los demás y reproduciendo, unas veces de forma más acertada que otras, los sonidos de las palabras. A esta edad, los más pequeños experimentan algo nuevo cada día, lo preguntan todo, quieren saber cómo se llama esto o lo otro y en ocasiones, te acostumbras tanto a su forma peculiar de hablar de media lengua que te sorprendes a ti mismo cambiando el nombre de las cosas.
“¡¡¡Han mallao!!!!!!”

Han mallao” del verbo “mallar” ya se sabe, causó furor entre nuestros familiares y amigos, y como no, en la guardería a la que acude. Hasta nos pasamos unos ratos divertidos tocando el timbre de casa de vez en cuando solo para escuchar esas palabras mágicas pronunciadas a gritos.

El tema de “Ameno” para referirse al teléfono, no acaba de tener una explicación plausible. Pero el caso es que si alguien te observara por un agujerito, se sorprendería de la cantidad de veces que tú, como mamá, utilizas ya, casi sin pensar, la palabrita de marras y dices a voz en grito: “Héctor, ¿Dónde has puesto el ameno que tengo que mallar a la abela?”. Además allí, de fondo, casi como un mantra, dice tu marido de metro ochenta, voz varonil y aire autosuficiente: “Héctor, ¿Quieres una tata? (leáse, patata). Y lo peor es que los padres exportamos ese idioma pueril, como sintiendo orgullo y hablamos como niños de 2 años en un restaurante de lujo. ¿Nos han extirpado las neuronas del lenguaje al dar a luz?. No, no nos equivoquemos, se llama abdución. La de tus hijos hacia ti despojádote poco a poco de tu identidad como adulto.
Pero la cosa no acaba ahí, no os creáis. Resulta que tú ya hablas perfectamente el lenguaje de tu hijo y cuando no tienes ningún problema para mantener una conversación traduciendo sin pensar los cientos de términos infantiles, (digamos que eres una especie de bilingüe naif), vas y le pides que se meta en el coche para ir a casa y el enano te contesta: “Coshe no, vihículo”. ¿Te estás quedando conmigo?
Pero su capacidad de sorprenderte es infinita. Mientras utiliza palabras un tanto rebuscadillas para designar ciertas cosas, hace alarde de economía lingüística y demuestra cero imaginación. Por ejemplo, ¿Cómo se llaman sus peluches?
Mención a parte merece el capítulo de educación vial. Sí, habéis oído bien. Héctor, a sus dos años y medio, se sabe casi más señales de tráfico que tú  a pesar de llevar 10 años conduciendo. Y es que hay niños a los que les da por los coches o los dinosaurios. A mi hijo le encanta avisar a su madre de las señales de tráfico. ¿Séra una forma encubierta de decirme que tenga cuidado al volante?
Todos los días, entre la guardería y casa pasamos por una curva con cambio de rasante a lo que Héctor reacciona diciendo: “¡Muy bien mamá!” y lo miro orgullosa por el espejo retrovisor. Sin embargo, la alegría me dura más bien poco porque lo siguiente que dice es: “Mamá: Cuidado, tópono rojo” (léase, señal de Stop). ¿Es posible que las frases de doble sentido se aprendan ya en la más tierna infancia? (Nota mental, hablarlo con mi pediatra). De paso, enseñarle a avisar a mamá cuando vea a los hombrecillos vestidos de verde…
Olga López
21/04/14

Hola tod@s!

Tras unos días de merecido descanso en Semana Santa, volvemos a la carga con un DIY que es útil y decorativo a la vez. Volvemos a confiar en el DM y os proponemos construir un metro de grandes dimensiones para medir los progresos del crecimiento de los más pequeños de la casa.

Nosotros hemos cortado un tablero de DM de 130 cm de alto aunque también queda muy chulo si lo hacemos aprovechando la altura de toda la pared y dándole un aire más rústico. Se convertirá en un objeto decorativo y original en nuestra casa.
¿Quéreis ver el resto de materiales y el paso a paso?
Para construir nuestro metro de grandes dimensiones necesitaremos además un cutter de punta de lanza para realizar el vaciado de la letras, pintura acrílica, otros tres tonos de pintura para diferenciar las tres partes del metro, una plantilla de números, cinta de carrocero, regla y lápiz.

Aunque lo más sencillo es pintar la letras ayudándonos de una plantilla, yo no tenía en casa por lo que simplemente calqué las palabras en un folio eligiendo una tipo sencilla y sin serif para después vaciarla utilizando el cutter. Las palabras fueron “Small”, “Medium” y “Big”

Dividimos la tabla en tres partes y ayudándonos de la cinta de carrocero, pintamos cada parte de un color. El siguiente paso es marcar a lápiz, cada diez centímetros para saber después dónde colocar los números con la plantilla.

Aunque pensé pintar los números con pintura acrílica negra, lo cierto es que me dio por usar un bolígrafo permanente y el resultado es tan bueno que os lo recomiendo encarecidamente si queréis un acabado perfecto.

 

Olga López
14/04/14

Hola a todos!
Hace ya bastante tiempo que no le damos a la costura y aunque, todo sea dicho de paso, no es de las actividades que mejor se me dan, hoy os propongo coser un delantal para el peque ya que es un trabajo facilito y resultón y para el que no es necesario tener grandes dotes de costurera.

Cuando vi esta tela de Ikea no me pude resistir a traérmela a casa porque se me ocurrieron de golpe un montón de cosas que hacer con ella. ¿Quieres ver el paso a paso?

Aunque no he dejado colgado el patrón porque yo lo he sacado de otro que ya tiene Héctor, si alguien quiere que le eche una mano que me mande un mail y se lo paso.
Solo nos hará falta un trozo de tela de algodón, fuertecita, un biés, alfileres y un bolígrafo para tela o un jaboncillo, con lo que mejor os apañéis.
Una vez cortada la tela, a un centímetro más o menos del borde, lo ideal es pasarle un pespunte simple a máquina para asegurarlo bien. Lo siguiente es colocar el biés. Lo mejor es hacerlo abriendo el biés y coserlo con la máquina y coser la parte de atrás a mano con puntada escondida para que no se vea el pespunte. Sin embargo, la falta de tiempo es un handicap y yo le he pasado dos pespuntes, por el derecho y el revés con la máquina de coser.
Si tenéis cuidado, no tiene porqué quedar mal. Eso sí, intentad pasar los pespuntes (del derecho y del revés) lo más simétricos posible.
Y aquí lo tenéis, preparado con su sartén y dispuesto a realizar una receta maestra!
Hasta la próxima!!!

 

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