Olga López
29/05/14

Hoy os proponemos…

Se trata de una receta muy sencilla de hacer, baratita y muy alimenticia. Eso sí, abstenerse si estáis haciendo dieta porque lleva tanta capa que no quiero ni contar las calorías…
Por lo demás, siempre será mejor hacerlo en casa con un buen pollo de corral, unos huevos ecológicos y un queso emmental que no comer las que venden en los fast-food que a saber lo que llevan.
Además de los ingredientes principales, necesitaremos también una pizca de sal, un poquito de pimienta negra molida, harina y pan rallado. En vez de pechugas, yo he utilizado contramuslo para intentar que quedara un poquito más jugosa.
Introducimos el pollo (500 grs), el queso emmental (200 grs) y dos huevos. Lo batimos todo programando 20 segundos a velocidad 7. Bajamos lo que se haya quedado en las paredes y añadimos la sal y la pimienta y programamos de nuevo 10 segundos a la misma velocidad. Queda totalmente triturado y perfecto para empezar a manipular. Podéis hacer bolitas o aplastarlos para conseguir un aspecto más parecido al auténtico nugget.

Los pasamos primero por harina, luego por huevo y finalmente por pan rallado. De ahí lo que os decía al principio del post. Mucha caloría para dieteras….

También podemos dejar hechos los nuggets sin freir y congelarlos para poder usarlos en cualquier otro momento.

Si vuestro peque es de los que necesita engordar un poquito, no dudéis en darle de vez en cuando este tipo de alimentos aunque no debemos abusar demasiado de los fritos si queremos aportarle una dieta sana y variada.

Y por lo bien que cocina mi peque y la de cosas que ya sabe hacer entre fogones, de postre un poquito de chocolate como estas “piruletas imperfectas” que hicimos el otro día.

Olga López
26/05/14

Los que leéis este blog habitualmente sabéis que tuve un flechazo  la primera vez que utilicé la Chalk Paint. Ya he trabajado con ella en varios proyectos y no sólo no me he cansado de usarla sino que cada día me atrevo con algo un poquito más difícil.

Si seguís leyendo el post, veréis un mueble de madera tropical, oscuro, con mil capas de barniz aunque de líneas muy rectas y puras. Le hacía falta algo, un punto de delicadeza que no hubiera conseguido de no ser por la utilización de la pintura mágica

Olga López
22/05/14

De postre, como merienda o simplemente como una idea para una fiesta en casa. Este cappuccino infantil no solo es sencillo de hacer, sino que además está riquísimo.

Un poco de azúcar, unos choco krispies, plátano, leche y claras de huevo son los ingredientes que necesitaremos para realizar este delicioso postre. ¿Queréis ver el paso a paso?

La receta original de Thermomix sugiere que usemos arroz inflado, sin embargo, también es válido comprar una caja de las pequeñitas de Choco-Krispies porque tan solo necesitaremos 30 gr.

Lo primero será añadir al vaso las cuatro claras de huevo y 200 gr de azúcar para conseguir el merengue. Programaremos 6 minutos a temperatura 37 y velocidad 3 y medio.
Una vez acabado, volvemos a programar otros 6 minutos pero sin temperatura y apartamos el merengue en un cuenco.
Sustituiremos el café por un batido de plátanos. Utilizaremos dos y le añadiremos 30 gr de choco krispies. Lo batimos todo 20 segundos a velocidad 6. Después, bajamos del vaso todo lo que se haya ido pegando a las paredes y volveremos a programar otros 20 segundos a velocidad 7. El resultado es bastante parecido a un cappuccino de verdad pero apto para los más pequeños.
El “toque” final se lo daremos en el horno. Solo con la parte de arriba, el grill, calentaremos nuestro cappuccino para el merengue adquiera un poco de color. Eso sí, si tenéis un horno potente, como es mi caso, cuidado con no pasarnos porque el merengue se quema bastante rápido.

Y hasta aquí. Siempre que hago este tipo de post, os animo a que cocinéis con vuestros peques. Una edad ideal para empezar puede ser los dos años. Héctor comenzó un poco antes porque manifestaba mucho interés desde el principio y he de decir, que cada vez le gusta más y ya cuenta de corrido los ingredientes de algunas recetas.

Olga López
19/05/14


Creo que este baúl de madera no llegó a costar más de 20 euros cuando lo compramos. Cierto es que venía muy básico. De madera de pino lijada y a correr. Pero precisamente por eso, por las posibilidades que tienen este tipo de objetos para luego customizar al gusto de cada uno, es por lo que siempre me lanzo a comprar estas cosas. No tengo fotos del “antes” pero si os apetece ver en qué lo hemos convertido, ya sabéis…

Bueno, los materiales que vamos a necesitar son: Un trozo de espuma a la medida de nuestra pieza, una tela fuerte, (esta es de Ikea), grapadora, guata e imaginación.

Lo primero será colocar la espuma. Como veis en la foto, simplemente está grapada a la tapa del baúl. Luego, cortaremos un trozo generoso de guata y repetiremos la operación con la grapadora fijando el material por debajo de la tapa. Si nos sobra, no hay que preocuparse porque luego lo recortaremos con las tijeras.

Para las esquinas, hemos recortado el sobrante para intentar que quedara lo más redondeada posible. Una vez grapada la guata, repetimos la operación con la tela. Llegados a este punto, conviene comenzar por el centro. Es decir, tensando la tela y grapando en el centro de pieza. Después, graparemos en el lado contrario y así en los cuatro lados de la tapa. Las siguientes grapas las pondremos desde el centro hacia las esquinas.

Si la tela es lisa, solo debéis preocuparos porque quede tensa. Cuanto más mejor, pero si lleva algún dibujo, o rayas como en nuestro caso, hay que ir fijándose cada poco en que quede lo más recto posible.

Para darle un toque algo más original, fijamos unas letras en francés con la técnica del transfer como ya hicimos aquí y aquí

 

Y hasta aquí el post de hoy. Espero que afrontéis la semana con las pilas cargadas y que le echéis imaginación a la vida!

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